El caracol y La Guardia Verde

A ver cómo empiezo yo esto… supongo que os suena una foto de un caracol BASTANTE grande en la mano de mi hija que he publicado recientemente en redes sociales. Bueno, pues he decidido contar el cuento surrealista que trajo de la mano el puñetero caracol. Porque se lo he contado a algunas personas y sus caras eran de “venga-ya-pero-qué-me-estás-contando”.

Voy a empezar por el principio y así todos ubicamos al caracol, bicho enorme donde los haya al que mi padre le dio el nombre de Miura. Durante el curso los peques han ido llevando al cole distintos bichos para estudiarlos, verlos, tocarlos y todas esas cosas que se hacen con los bichos. Han ido llevando escarabajos, mariquitas, gusanos de seda, bichos palo, no sé si alguna cosa más y, por supuesto, caracoles. Yo no sé cuántos días me he ido a currar con la mano babeada porque antes de entrar al cole han visto un caracol y a ellos les daba asco cogerlo. Pues bien, además de esta fauna estaba EL CARACOL.

Caracol que a punto de acabar las clases se dio a la fuga. Bueno pues el cole acababa el día 20 y el 21 y 22 había tutorías. Yo tenía la de mi hija el último día y me encargaba de recoger a los bichos palo porque los había llevado otra mamá y quedamos en ello. Pues bien, al quitar la caja de los bichos palo de la mesa había un bulto debajo de un tapete y ahí estaba Miura.

– ¡El caracol de X! ¡el caracol de X! -Gritaba mi hija emocionada.

Pues nada, ya me lo llevo también, le digo a su mamá que lo tengo en custodia y que me diga si se lo devuelvo o lo suelto. Obviamente la mamá dijo que a la calle con el bicho. Pero el bicho se quedó en mi casa.

Fuente: Giphy

Lo metí con Manolo y Juanita (por si hay dudas son dos caracoles de tamaño normal) y ahí fui realmente consciente del tamaño que tenía aquello. Mi hijo lo miraba con repelús y cuando vimos cómo abría la boca el bicharraco ya fue de película de terror. Podía hacer la pipa con mi dedo meñique. Las lechugas a pares el colega, que en cualquier momento esperaba que me pidiera un bistec.

Al día siguiente, sábado, nos dimos cuenta de que a Juanita le faltaba un ojo. Y no es por señalar culpables pero es que Manolo no tenía pinta de haberla agredido. Aunque tampoco tenía pruebas que incriminaran a Miura.

Ya la noche del sábado, estando sola en el salón limpiando, oí unos sonidos algo así como CRASHHH CRASHHHH CRASHHHH. Corrí rauda y veloz a levantar la tapa de los caracoles y era el jodíobicho comiendo. Y ahí ya me planté. Aquello tenía que salir de casa sí o sí. Pero de pronto tuve un flash de todos los documentales que he visto, de especies invasoras y de devastación así que pensé: ¿Cómo voy a soltar esto sin saber si es peligroso? Que yo con dientes hago menos ruido masticando al comer que él… Así que hice un par de publicaciones en redes por si alguien me sabía decir algo.

Saltó la alarma por si podía ser caracol manzana, que parece que hay plaga no tan lejos de donde vivimos y nos facilitaron datos de la Unidad Verde del Ayuntamiento, en adelante, la Guardia Verde porque a mis hijos les nació llamarles así.

Domingo por la mañana. Espero a las 10 de la mañana para llamar por considerar que ya no era tan indecente pero nadie me coge. Al cabo del rato dije, como es festivo… casi que voy a ponerles un whatsapp y ya me dirán cuando tengan tiempo. Os pongo pantallazo porque esto nadie me lo cree.

Efectivamente en media hora se plantó allí La Guardia Verde y yo estaba esperando en la calle como para foto. Niña en un lado, niño en el otro con la perra y yo en el medio con el caracol en un tupper, muertecita de vergüenza de ver la película que estaba liando por un jodido caracol, y dos señores vestidos de verde enfrente de nosotros. La madre que me parió.

Fuente: Giphy

La Guardia Verde mira al bicho. No, caracol manzana no es. Nunca habían visto uno igual. Que se lo llevan al Centro de Recuperación de la Alfranca a ver si hay alguien que lo pueda identificar y que muchas gracias, que ya me dirán algo si averiguan. Me dicen de cambiar al caracol del tupper a una caja (y yo pensando que qué más da, que no tengo intención de usar ese tupper never again). Vaya tela para despegar al caracol, que no es que hiciera ventosa, es que parecía pegado con superglue. A todo esto mi hija con un sofocón de mil pares, con unos lagrimones como puños que le caían porque se llevaban a su caracol.

Cachondeo extremo con amigos y familia cuando cuento la historia del caracol y La Guardia Verde. ¿Que han ido a por el caracol? ¿Y se lo han llevado? ¡Pero le habrán leído sus derechos al menos! Te van a acusar de tráfico de caracoles… en fin, para qué.

Pues yo que pensaba que ahí se acababa todo… pues mira no, me llaman los señores de la Guardia Verde al cabo del rato para decirme que ya lo han identificado. Mientras me lo imagino en una rueda de reconocimiento intento procesar lo que me dicen: es un caracol turco, es una especie exótica e invasora y está prohibida la tenencia en España, que a ver de dónde ha salido y que le de el teléfono de la mami que lo llevó al cole. Bueno, bueno, bueno… one moment, please, que yo no puedo darle el teléfono de nadie sin avisar al menos, que la nueva ley de protección de datos es muy chunga. Yo hablo con la mamá y a ver si me autoriza.

 

Fuente: Giphy

¿Cómo le dices a la otra mamá que a veces piensas por demás y que la has liado TANTO que quieren hablar con ella los de La Guardia Verde? Jesús… La llamo, le cuento, flipa y me dice que sí, que les de el teléfono. Total, que el puñetero caracol había salido del campo y lo normal, que hace gracia el tamaño del bicho y dejas que tu hijo lo lleve a clase.

He ido mirando noticias de caracoles desde entonces para saber si los SWAT han hecho alguna redada en algún campo y han detenido a algún caracol más, pero o lleva el caso la CIA en absoluto secreto como los de los ovnis o es que el jodido caracol era un encuentro casual.

La moraleja es: No lleves bichos que no conozcas a casa. No way. Y si los llevas apechugas, eres consciente de que cualquier mierda bicho puede ser peligroso y que no se puede soltar a la ligera. A partir de ahora que me quedo con la primera parte de la moraleja. No sé qué pensaréis vosotros…

2 Replies to “El caracol y La Guardia Verde”

  1. Pues creo que nosotros también hemos llevado un 🐌 de esos a clase. Me podrías decir cómo localizar a los policías de caracoles, tb conocida Guardia verde?

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