Sacarse el carnet de conducir siendo madre

El común de los mortales se saca el carnet de conducir más bien pronto que tarde en cuanto cumple la mayoría de edad pero a mí nunca me llamó el tema de la conducción. Como diría mi querido Sheldon Cooper… “estoy demasiado evolucionado para conducir”. ¿Por qué tendría yo que sacarme el carnet si alguien me podía llevar? No tengo ninguna intención de confesar que tengo dos pies izquierdos, que mi coordinación deja mucho que desear y que bailar al son de pedales me parece inquietante.

Vamos a decir que sobre los 23 años pagué un pastizal en una autoescuela a la que fui… ¿media docena de veces? Después de un tiempo me dio mucha vergüenza volver y ahí quedó la cosa. Pero no me apunté porque realmente quisiera sacármelo, no, sino por la presión familiar y social de que cómo es posible que a tus años aún no tengas el puñetero carnet de conducir. Y ahí se quedó la cosa en stand by hasta hace un par de años.

Bueno un par de años en modo práctico, la realidad es que desde el momento en que me convertí en madre, que solía y suelo estar mucho tiempo sola con los peques, que vivo donde Cristo perdió la alpargata y que cualquier urgencia podría ponerme en un punto crítico… la idea de sacarme el dichoso carnet de conducir pasó de algo irrealizable a una idea interesante.

Cuando aún no me había reincorporado al mundo laboral estando al cuidado de mi cachorrilla pensé: “igual ahora que no tengo mucho más que hacer es una buena opción”. Y me apunté otra vez a la autoescuela (a otra). Y al mes o así me puse a trabajar. Meeeec. Otra vez en stand by.

Pero el verano pasado me llegó una epifanía en modo whatsapp de la autoescuela que decía algo así: “curso intensivo de 15 días para el teórico”. Me aterrorizaba el teórico. En los exámenes tipo test veo todas las respuestas iguales. En el colegio sabía que si me calzaban un examen tipo test me iba al hoyo. Creo que este ha sido el primer examen de ese tipo que he aprobado y a la primera. Casi no me lo creía.

Y empecé con las prácticas y me di cuenta que no es que no me guste conducir, es que me aterroriza. Cuando tienes al profesor de la autoescuela al lado diciendo “adecua la marcha, acelera, acelera, adecua la marcha…” mmppffffffff ¿dónde está el fuego?

Me lo he tomado con calma porque entre curro, niños, vacaciones, huelga de examinadores y que hubo un día que salí llorando de una de las clases al final me estaba pudiendo la ansiedad. La idea de que esto no es para mí se estaba haciendo más que evidente. Pero al final pusimos fecha de examen, el 2 de febrero, concretamente. No se lo dije a mucha gente porque ya sabemos que estas cosas se gafan… ejem… pero entre los que lo sabían estaban mis hijos. Ellos estaban superilusionados porque su mamá iba a tener carnet de conducir e iba a poder llevarles en el coche y todas esas cosas. Y pasó lo que me temía, que me tiraron.

Oye, que no me suponía mucho volver a examinarme, es algo que yo tenía asumido que podía pasar, lo que no me esperaba fue la reacción de mis hijos. Cuando llegaron del cole por la tarde entraron volando a casa al grito de “MAMÁ, MAMÁ, MAMÁ, ¿ya tienes el carnet? ¿ya puedes conducir?”

Cómo les cambió la cara al decirles con un hilo de voz que no, que había suspendido, es algo que no se me olvidará en la vida.

– ¿Por qué no? ¿Qué ha pasado? – me preguntaba mi hijo con pena y sorpresa.

Y me vino abajo totalmente. Empecé a llorar que ya no había vuelva atrás. No por haber suspendido, sino porque había decepcionado a mis hijos. Y de pronto estábamos los tres llorando y abrazados hasta que mi hijo, con sus 6 tiernos años, puso un punto de cordura con un “no pasa nada, mamá, ya aprobarás, no te preocupes. Te queremos mucho igual”. WTF!

Me decían que es bueno que los niños vean que los padres también nos equivocamos, no lo voy a discutir. Pero tampoco había discusión posible al hecho de que para el siguiente examen no se lo decía ni a Blas y mucho menos a mis hijos. Por lo menos, si suspendía otra vez, sería una humillación silenciosa.

Y volvimos a poner fecha de examen para el 7 de marzo. Íbamos cuatro al examen y me examiné en segundo lugar. Primero conducción autónoma y luego dirigida hasta el punto de encuentro. Y empezó a hablar el examinador:

– Bueno, ¿cómo crees que lo has hecho? ¿Lo has hecho bien? ¿Crees que hay cosas que tendrías que mejorar?…

En un instante me di cuenta de que eso era una pregunta trampa. Si decía que creía haberlo hecho bien me iba a decir que no, siga probando suerte… Y si decía que no muy bien me iba a decir que efectivamente, you are a loser.

Así que con un hilo de voz respondí:

– No sé qué contestar a eso…

Sonrió y me empezó a enumerar los fallos. Al tercero desconecté y asumí que había vuelto a suspender y que, por lo menos, mis hijos serían ajenos a otra decepción. Pero de pronto oí “HAS APROBADO”. El GRACIASSSSSSSSS que chillé y el bote que pegué de pronto creo que tampoco lo olvidaré nunca. Pero oye, es que la emoción me pudo, y el poder mirar a mis hijos a la cara sin vergüenza bien valía la pena perder la compostura.

 

Algunos ya visteis la foto en Instagram. Ya tengo mi L, ya conduzco (con mucho miedo) y en casa todos contentos. Para otro post ya os iré contando anécdotas, que este me ha quedado muy largo.

 

2 Replies to “Sacarse el carnet de conducir siendo madre”

  1. Enhorabuena!!!!
    Por lo que he leído, ha sido todo un reto para ti, pero no hay mayor satisfacción que ver que puedes con esto y mucho más!.
    Un beso guapa.
    Jessica

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