Lavarse los dientes es un juego en familia

Con mi hijo nunca he tenido problemas con que se lave los dientes, es presumido y muy amigo del cepillo de dientes desde que era muy pequeño. Pero mi hija… esto es otra historia y hay que buscar formas y apaños para que lo haga. ¿La mejor forma para nosotros? Hacerlo en familia y casi como un juego.

Las Navidades pasadas probamos a comprar cepillos de dientes eléctricos a ver si así conseguíamos que hubiera más interés por parte de mi hija. No sabía muy bien qué tipo de cepillos podían ir bien ni cuáles podían ser adecuados así que compramos, para empezar unos baratos menos para mí, que como tengo la boca un poco delicada mi marido dijo de mirar un cepillo de dientes eléctrico Panasonic.

La verdad es que con la tontería de que tiene que darle a un botón, del ruidito y de las cosquillitas, la cosa ha mejorado a lo grande. Sobre todo, además, porque al escuchar el ruido del cepillo de dientes del hermano, le hace de reclamo y sale pitando a lavarse los dientes ella en también. Y, bueno… pues allá que vamos todos detrás… ¡si es que lavarse los dientes en familia es mucho más entretenido!

Al estar todos juntos en el baño y delante del espejo es superdivertido todo porque ponemos caras, los peques imitan nuestros movimientos y se pasan bien el cepillo por todas partes. Sobre todo por las muelas del final, que es lo que nos dijo el dentista en la primera revisión del mayor. Y ojo, que lo cumple a rajatabla.

Otra cosa que nos ha ayudado son los relojes de arena que ya os enseñé en aquel post de Regalos para la llegada del Ratoncito Pérez. El que pedí yo llegó tarde, muy muy tarde (y ahí está guardadito en su paquete y sin estrenar). Pero la tita les regaló uno a cada uno superchulos y, además, pueden dejar en ellos sus cepillos. Para que os hagáis una idea son de este estilo, también en madera, y así controlamos el tiempo que dedicamos al cepillado.

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Con estas tres cosillas hemos conseguido que la peque, que era la difícil, se lave los dientes ya no solo sin protestar, sino que le ha cogido el gusto a hacerlo. Ah, casi se me olvida… que elijan ellos la pasta de dientes, que parece que les hace gracia que aparezcan muñecajos y si ya es Lady Bug… FLIPA!!!

¿Y vuestros peques qué? ¿Les cuesta lavarse los dientes o lo hacen de mil amores?

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