¿Podéis cambiarme de cole para que no me pegue más?

Una pensaba que iba a tener una Semana Santa de relax, de disfrutar en familia, de desconectar de las carreras diarias. No pensaba ni por asomo que esa semana fuera el inicio de un lento descenso a la locura, al dolor, a la rabia, a la frustración… porque cuando tocan a un hijo todo se siente más, cualquier emoción se multiplica exponencialmente.

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