¿Madre o mujer? Yo antes me cuidaba…

Mi barba tiene tres pelooos… tres pelos tiene mi barbaaaa… Bueno, y quien dice mi barba tienes tres pelos, dice “mis piernas tienen pelos como si fueran las de un oso pardo”, “mi ceja me da personalidad”, “mis raíces van a marcar tendencia” y un largo etcétera. Porque esto de ser madre es lo que tiene, que mucho tiempo para ser mujer no deja.

En mi caso, cuando no tenía hijos, yo era de las que siempre iba con las uñas pintadas, solía depilarme en el centro de estética cada cierto tiempo, no dejaba que hubiera raíces por encima de mi tinte. En fin, lo que viene a ser una mujer normalita. No iba arregladísima de la muerte pero tampoco iba hecha una zarrapastrosa.

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Fuente: Mundo mulheres
Cuando fui madre…
Inciso: mi madre, cuando yo era niña,  me cantaba una canción que decía “ay de mí, por el vino me veo así, por el vino perdí el pelo, me llaman la despelona…”. Hay que cambiar la canción. No es “por el vino” es “por el/la que vino”.
Cuando fui madre descubrí lo dejada que puedo llegar a ser. No sin lamentarlo, pero dejada al fin y al cabo. Qué queréis que os diga, lo de tener un bebé en brazos 23 horas al día pues cansa, cansa mucho, entonces con la hora restante tienes que tomar decisiones… “¿me ducho y me quito el olor a leche rancia o duermo?” Antes de que puedas pensar en algo tan intenso y profundo, inconscientemente, ya te has metido en la cama y has entrado en un profundo estado de coma. Hasta que te saca de ahí la llamada de la naturaleza (véase el bebé que llora). Y empiezas otra vez en bucle.
Hasta 4 días me llegué a pegar sin ver una ducha completa al principio de ser madre. Porque claro, cómo me voy a meter en la ducha y voy a dejar a mi desvalido hijo solo en una cuna, o en una hamaca. Por Dios, no… A ver si con el agua de la ducha no voy a oír que entra el Coco y se lo lleva, o que necesita un cambio de pañal más urgente que mi ducha, o a ver si va vomitar y se ahoga… Pues eso, cada una con sus neuras. No pasa nada. El lavado del gato por arriba y el baño checo por abajo, ya sabéis de lo que hablo…
¿Habéis visto el reto de las 100 capas de maquillaje? Qué gilipollez… yo llevo años practicándolo. Juro que intento desmaquillarme pero me puede más la atracción que ejerce mi almohada.
Con el paso del tiempo y cuando te viene el segundo hijo lo vas tomando de otra manera. Al principio, cuando estás sola, esperas a que se duerman para darte un refregón. Rapidito, no vaya a ser que se despierten. Luego ya… “ah bueno, están entretenidos dándose de hostias, voy a aprovechar el momento no vaya a ser que se acuerden de que estoy aquí”.
Y suma y sigue… porque esto es la maternidad. Y cuando somos madres somos un poco menos mujeres. O bueno, mujeres pero bastante algo más dejadas de lo que solíamos ser.
Hace unos días estaba sola en casa y me teñí. Sin niños, sin que el baño pareciera el metro, sin que me agarran de las bragas para enseñarme algo de suma importancia, sin que a cada 2 minutos me interrumpieran. Joder, qué gusto. Tuve el tinte el tiempo que se tiene que tener, me pude dar un tratamiento y me quedó hasta bonito. Y como me sobraba tiempo me hice las uñas de los pies. Casi lloro de emoción. Llevaba todo el verano sumando capas al primer esmalte porque no tenía tiempo de nada más. Eso sí, iba cortando como podía, ¿eh? Que al nivel uñas de aguilucho en los pies aún me resisto a llegar. Pero vamos, que necesité medio bote de acetona para quitar capas de esmalte fosilizadas. No sé si decir que perdí una talla de zapato en el proceso…
Cuando hay peques en casa es complicado cuidarnos porque hay que estar por ellos, que para eso les hemos tenido, quede claro. Pero una cierta pena sí hay… sobre todo cuando ves que llevas unos pelajos de alucine, que las cejas se te meten en los ojos y un bigote que si te pones junto al gato puedes jugar a buscar los 7 errores… pero bueno, que todo es pasajero, que los niños van creciendo y de vez en cuando podemos sacar algún ratillo para nosotras. No mucho. Pero lo valoramos mil.
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Fuente: Imujer

Ni me acuerdo de la última vez que me puse una mascarilla…

 Y como es complicado, a veces hacemos cosas para salir del paso e intentar ir algo dignas por la vida, como echar talco en el pelo para que aguante un día más sin lavar, pasar la cuchilla solo por la parte de pierna que va a asomar del pantalón, pintar las dos uñas de los pies que asoman por la sandalia… Seguro que vosotras me vais a decir muuuuchas más cosas y así nos reiremos juntas.
Por cierto, el polvo de talco en el pelo sirve solo una vez, en poquita cantidad y básicamente en la zona del flequillo y patillas. Si lo vuelves a hacer otro día más parecerá que llevas en el pelo el famoso mejunje de Art Atack. Y así no se puede salir de casa.
Estoy segura de que cuando empiecen el cole con la jornada completa algún rato sacaré para hacerme las cejas. O para hacerme el láser. O para hacerme la manicura. Bueno… poco a poco. Seguro que consigo ir algo más digna por la vida.
Eso sí, los peques siempre relimpios y monísimos de la muerte, que para ellos siempre tenemos tiempo.
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8 Replies to “¿Madre o mujer? Yo antes me cuidaba…”

  1. Muy bueno cris! 11 de la noche y aun sin duchar… Rimmel en la almohada y darte cuenta por la tatde de que se te olvidò comer… O comiste dos pinchadas de algo de la misma cazuela…sacrificios mil… Lo de la braga… Hasta llegan a bajarla insistiendo… Y que me dices de momentos evacuadores… A veces ni agusto oye! Pero felices verdad? Firmaria para alargarlo mil años

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