Zapatos, zapatitos y zapatones. Libro con realidad aumentada para los peques

Desde pequeñita siempre me ha encantado leer y, ahora que soy madre, me gustaría que mis hijos sintieran esa misma pasión por la lectura. Con 3 años que tiene el peque parece que ya le van llamando la atención los cuentos pero se aburre enseguida, así que una buena alternativa para captar su atención puede ser este libro con realidad aumentada de la editorial Parramón Paidotribo: Zapatos, zapatitos y zapatones.

Es un cuento donde el protagonista es Benito, un zapatero que deja su tierra porque nadie le valora y en su viaje hacia nuevas tierras se irá encontrando con personajes salidos de otros cuentos a lo que tendrá que ayudar, como el ogro y las botas de siete leguas, los zapatitos de las hijas del rey… ¿Os acordáis de esos cuentos?

Zapatos, zapatitos y zapatones. Realidad aumentada
Zapatos, zapatitos y zapatones está recomendado para niños entre 3 y 6 años, pero claro, entendemos que un niño tan pequeño aún no sabe leer, por norma general. No pasa nada. Gracias a la realidad aumentada los peques podrán entender la historia y participar activamente en ella. 

¿Cómo funciona esto de la realidad aumentada? Pues es muy sencillo: simplemente hay que descargar una app gratuita, disponible tanto para Apple como para Android, y ya de paso os dejo aquí los enlaces:

  • Dispositivos Apple: https://itunes.apple.com/es/app/tiny-shoes/id913535103?mt=8
  • Dispositivos Android: https://play.google.com/store/apps/details?id=com.parramon.zzp 
Con esto pasamos de estar leyendo un libro normal y tradicional a tener un libro que cobra vida, con música, sonidos, imágenes en 3D… Vamos, todo lo que a un niño le puede llamar la atención y que le haga tener una escucha activa y que le permita adquirir poco a poco el hábito de la lectura.
Y no sólo esto, sino que también podrán recortar, pegar y pintar, ayudando a crear la historia y dando rienda suelta a su creatividad y a su imaginación.
Realmente me parece un cuento de lo más completo, educativo y entretenido. Sin ninguna duda a los peques de hoy en día, que son nativos tecnológicos, les va a encantar esta forma de aprender a leer y de sumergirse en los cuentos de una forma distinta a la que conocíamos hasta ahora.
Es la primera vez que podemos encontrar un libro de realidad aumentada para niños de tan corta edad y creo que ha sido todo un acierto. Así que aprovechad el banner lateral, que tenéis un 5% de descuento y gastos de envío gratis!

El ratoncito Pérez y la moneda de Pérez

Muchísimos somos los que hemos crecido con la ilusión de que cuando se nos caía un diente de leche vendría el ratoncito Pérez a llevarse ese diente y dejarnos un regalito a cambio. En la mayoría de los casos siempre era una moneda. Por eso, cuando descubrí hace poco La moneda de Pérez, me hizo muchísima gracia. ¿Cómo a nadie se le había ocurrido antes? Es una idea sencillamente genial.

Ratoncito Pérez, moneda de Pérez
Recuerdo cuando ponía mi dientecillo debajo de la almohada y me costaba dormirme pensando en si podría ver al ratoncito Pérez. Y recuerdo la emoción de levantar la almohada por la mañana para ver qué me había dejado. Unas veces eran 50 pesetas y una chocolatina, otras veces 100 pesetas, e incluso, en alguna ocasión una moneda de 200 pesetas. 
Pero ciertamente si volviera a ser niña querría la moneda del ratoncito Pérez, sin lugar a dudas. Me volvería loca de contenta. ¡Es que es un regalo del ratoncito Pérez!
El mensaje que transmite es muy simple: “En www.ratoncitoperez.com, hemos materializado la tradición de Pérez el Ratoncito con sus Monedas Mágicas para el momento de la caída de los primeros dientes. Muchas de ellas pueden llevar grabado el nombre del niño o niña. Os invitamos a visitarnos.”
Que eso es otra, la moneda de Pérez se puede grabar con el nombre del peque, vamos, que es un recuerdo para toda la vida. Además vienen muy bien presentadas con su estuche y hasta con el cuento.
Lo mejor es que hay monedas para todos los bolsillos, desde la más caras chapadas en oro o en plata pura, que son ideales para coleccionistas, hasta bañadas en plata por menos de 20€. Vamos, que todo es mirar.
Ratoncito Pérez, la moneda de Pérez
¡No me digáis que no son ideales! No tengo ninguna duda de que en cuanto vea que hay posibilidad de que al peque se le caiga su primer diente encargaremos una moneda mágica al ratoncito Pérez.
¿Conocíais estas monedas? ¿Qué os parecen?

Attipas. Calzado para los primeros pasos

Una de las cosas que nos preocupan a las madres conforme van creciendo nuestros bebés es qué tipo de calzado es el adecuado para los primeros pasos. Recientemente he descubierto los zapatos Attipas, un calzado ergonómico que cumple todos los requisitos que una madre busca en esta etapa.
Están a mitad de camino entre unos zapatos y un calcetín y están especialmente diseñados para que el pie del bebé tenga total libertad de movimiento a la vez que lo protege. Su puntera es realmente amplia así que los deditos pueden subir y bajar sin que les apriete o les roce, casi como si fueran descalzos.
Attipas, calzado bebé, primeros pasos
Otro gran punto que tienen a favor las Attipas es que son transpirables, así que evitamos que el pie sude en exceso y, además, están hechos con materiales no tóxicos, así que no hay problema de que se los puedan echar a la boca, que ya sabemos cómo son los peques…
Por último, pero no menos importante hay que decir que son especialmente ligeros y llevan suela antideslizante, los peques apenas notarán que llevan puestas las Attipas e irán totalmente cómodos y seguros. Y esto sí es importante: no llevan arco marcado por dentro, tal y como recomiendan los profesionales, favoreciendo que el pie del bebé se desarrolle solo y sin forzar.
Attipas, calzado bebé, primeros pasos
Hay muchísimos modelos para elegir y quedan graciosísimos puestos y el tallaje va desde la 19 al 22,5, teniendo en cuenta que tiene que quedar un dedito de margen desde el pie hasta la puntera. Además sólo cuestan 19,90€, así que si os apetece comprarlos en Los Tesoros del Bebé, que es una tienda de total confianza, los tenéis en la sección de complementos.
¿Conocíais el calzado Attipas? 
Attipas sneaker

Parto medicalizado y muy humano

Tenía pendiente este post hace mucho tiempo y el hecho de que la semana pasada mi peque cumpliera 3 añitos me ha hecho recordarlo. Últimamente todo lo que se lee en la red es sobre partos naturales en casa, sin epidural, como aquel que dice sin un grito, acompañadas por doulas, partos en bañeras, etc. Vamos, no voy a mentir, a mí me queda la sensación de que una mujer que pare en un hospital es menos mujer que esas otras. Yo creo que un parto medicalizado también puede ser una vivencia preciosa cuando el equipo médico pone de su parte.
Bueno, pues yo tenía muy claro que para parir quería a mi ginecólogo. No uno cualquiera que estuviera de guardia. No. Yo quería al mío, en quien siempre he tenido ciega fe y todo lo demás me sobraba. Sabia decisión como pude comprobar más tarde.
Sabía que con él pocas opciones tenía sobre posturas y demás. Lo único que tenía hablado con él era que yo no quería epidural, a lo que él no solo no puso ninguna objeción sino que me animaba. Eso sí, con el anestesista al lado para un caso de emergencia. Pues oye, genial, más tranquilidad para mí.
Ya os conté cómo fue mi último día de no madre y lo bien que llevó mi cuerpo el trabajo de parto. Pero una vez en paritorio todo fue de mal en peor.
Nada más bajar me pusieron la epidural, que gracias a Dios hice caso a mi matrona y a mi marido. No fue fácil ponérmela porque el niño ya empujaba y no me daba tregua entre contracción y contracción. Una vez tumbada en la camilla, muy rápido todo, me ayudaron con los pujos, animándome y diciéndome lo bien que iba. 
De pronto algo iba mal. El niño no salía por más que yo empujaba. Mi ginecólogo no tuvo más narices que hacer una episiotomía. Ni por esas. Mi querido hijo venía ya guerrero. Se había empeñado en sacar la cabeza, el brazo hacia arriba y el cordón todo de vez y se quedó atascado en el canal de parto. La maquinita anunciaba que había actuar y por un momento se hizo el silencio en el paritorio. Silencio que rompí enseguida.
– Javier, ocúpate de sacar al niño y que esté bien. A mí que me den por culo.
Literal, con estas mismas palabras y como si lo acabara de vivir ahora mismo lo recuerdo.
Mi gine cogió los forceps y se dispuso a sacarlo. Y lo sacó. Lo cogió la matrona. Pero aún había más. Tanto mi ginecólogo como la matrona se habían quedado mudos mirándome las entrañas. Recuerdo la cara de horror de la matrona mientras sostenía a mi hijo. Mucha tensión, y esta vez fue el anestesista quien la rompió gritando:
– ¡Pero mueve al niño!

parto con forceps

El niño rompió a llorar y con él mi marido. Yo solté el aire que se me había quedado atascado en los pulmones. El niño estaba bien y eso era lo que importaba.

La máquina infernal que me controlaba a mí cada vez pitaba más deprisa, a pesar de todo, enseguida me dieron al niño y me lo puse al pecho, al que se agarró con ganas succionando con una fuerza que me parecía increíble. Al poco me preguntaron si se lo podían llevar un momento para pesarlo y ver sus constantes. Sin problema.
Y la maldita maquinita seguía pitando sin cesar mientras mi ginecólogo trabajaba por ahí abajo con cara de angustia.
– Javier, me estoy mareando.
– Normal, hija mía, normal.
El niño nació a las 23:25 y las 00:20 el ginecólogo acabó de coser. Me había desgarrado por dentro, por fuera, por arriba y por abajo. Además, al estar operada repetidamente de un abceso perianal tenía la piel tan frágil que se le soltaban los puntos una y otra vez. Nunca le había pasado nada parecido y estaba horrorizado.
Solo voy a decir que cuando subí a planta, ya estable, mi tensión era de 7-3. Así que no sé a cuánto se me pudo ir en paritorio.
Tenía razón en querer a mi gine a mi lado. Si no hubiera sido por él mi hijo no hubiera nacido. Así que solo puedo dar gracias por sus palabras de aliento, por sus besos y abrazos y por todo el cariño con el que trajo a mi niño al mundo.
Gracias Javier

Crónica del tercer cumpleaños del peque

Cuando me puse a coger ideas para el cumple de Adrián me vi abrumada por la cantidad de cosas chulas que aparecen en internet. Decoraciones temáticas, banderines, mesas de escándalo con aperitivos que casi da pena comerlos y mil cosas más que entran por los ojos y hacen desearlas con todo tu corazón. Porque claro, una madre quiere lo mejor de lo mejor para celebrar el cumpleaños de su retoño.
Una vez que has interiorizado que quieres que el cumpleaños de tu hijo tiene que ser lo más parecido a los supercumpleaños de los hijos de las celebrities, viene la hostia de realidad. Ni de coña iba a conseguir algo ni remotamente parecido a los tablones de pinterest. Con un buen presupuesto seguro que sí, pero con mis escasos fondos había que tirar a patadas ese castillo en el aire que había construido.
¿Y entonces qué hago? Eché la vista atrás y me puse a pensar en mis cumpleaños, en los que había asistido de niña y no tan niña y recordé que lo que más quería yo el día de mi cumpleaños era muchos amigos para jugar y mucha familia para compartir ese día. Y no necesitaba más, bueno sí, soplar mi vela. Pero con eso yo era feliz, como lo sería cualquier niño.
Así que dicho y hecho. Hicimos unas invitaciones muy sencillas en el ordenador y las plastificamos para que tuvieran consistencia, e invitamos a todos los compañeros de clase y a alguna amiguita más de fuera y, por supuesto, a la poca familia que tenemos en la ciudad donde vivimos.
Como somos socios de un club donde hay mucha zona verde, espacios amplios y varios bares, decidimos hacerlo allí. Más que nada, que uno de los bares que se habilitan para el verano en los meses de invierno está cerrado y queda un espacio diáfano ideal donde poder celebrar un cumple y que los niños corran y jueguen sin ningún peligro.
El almuerzo fue algo de lo más sencillo: unos sandwiches, unos saladitos, bocaditos de salchichas, patatas fritas y poca cosa más. Con lo que me apetecía currármelo era con el candy bar, o traducido al cristiano, la mesa de chuches. Así que días antes compré un arsenal de chuches y gominolas y preparé brochetas y bolsas para regalar a todos los niños que vinieran. Y también unos gusanos con donuts, que me hacía ilusión hacerlos desde que los vi en internet.
Brochetas de chuches, bolsas de cumpleaños, candy bar
Como relleno puse un par de piñatas con más chuches, como está mandado, y con pitos, trompetillas y algunos juguetes pequeños. Por supuesto que con lo que se volvieron todos locos fue con los pitos y trompetillas, vamos… Menuda escandalera se montó en cero coma.
Lo que no me esperaba para nada fue la cantidad de regalos que tuvo, y en especial un regalo que le hicieron los compis de clase (bueno… sus mamás): un barco pirata de Playmobil. Casi me muero allí mismo porque me parecía una auténtica pasada. Y encima le dieron el regalo los peques y lo desenvolvieron todos juntos entre gritos y risas. Fue tan emocionante que tuve que aguantar el tipo para que no se me cayera la lagrimilla. Lo tengo en vídeo y cada vez que lo veo me emociono.
La única pega del cumple fue que había llovido y estaba todo encharcado para que los peques salieran fuera, pero bueno, llevamos las 4 motillos y la bici de Adri y pudieron correr a sus anchas dentro del local.
Mi impresión es que los peques pasaron un buen rato y se divirtieron mucho. Desde luego, lo preparé con todo el cariño del mundo pensando no solo en mi hijo, sino en que padres y niños estuvieran lo más a gusto posible, Espero que sí.
¿Vosotros cómo celebráis los cumples?

Asientos para bañar al bebé

Bañar al bebé es una de las tareas más habituales en casa, una rutina que en muchos casos se vuelve diaria si el bebé lo disfruta y su piel se lo permite. Durante los primeros meses cada uno les baña de la forma que le viene más cómoda: en una bañera pequeña, el tummy tub, el lavabo… cada uno se apaña como puede. 

Sin embargo, cuando el bebé comienza a crecer y ya se empieza a quedar todo pequeño, viene de perlas un asiento para bañar al bebé. En mi caso ha sido una de las mejores compras que he hecho, ya que lo compré cuando Adri tenía 5 meses y aún lo usa Erika a sus casi 18 meses.
La edad orientativa de estos asientos para el baño es desde los 6 meses hasta los 18 aproximadamente. Vamos, desde que más o menos se mantienen sentados hasta que ya es más fácil ducharlos de pie.
Son realmente cómodos y muy seguros. Llevan unas ventosas y la parte inferior que evitan que se muevan o vuelquen y su estructura hace que los peques estén sentados sin poderse escurrir por ningún sitio a la hora del baño o de la ducha. No obstante, aunque sobre decirlo… a los niños no se les deja NUNCA solos en la bañera ni un segundo.
Lo que más me gusta es que los bebés tienen cierta de libertad de movimientos y el adulto tiene las dos manos libres para enjabonarles sin necesidad de estar sujetando a los peques en todo momento. Además, como suelen llevar algún muñequito, los peques se entretienen mientras se les baña.
Os dejo unas fotos de algunos que me han gustado para que veáis varias opciones
1. Tigex // 2. Vtech // 3. Innovaciones MS
4. Abatible Saro // 5. De Jané // 6. De Safety 1st
Para todo el tiempo que ha durado y el papelón que ha hecho en casa lo veo muy bien de precio. Creo que me costó de oferta 18-20€ así que volvería a comprarlo sin dudar.
¿Habéis usado este tipo de asientos para bañar a vuestros peques? ¿Qué os han parecido?