Juguetes asesinos

17 de septiembre. 23 horas. Cama-patera. No había forma de dormir para una vez que me acostaba pronto. Cachis, la culpa era de la siesta que hice de 2 horas. Para una vez que me la echaba… Después de hacer la croqueta (vuelta para un lado, vuelta para otro) una y otra vez decido levantarme a beber agua y a leer un poco en el sofá a ver si me entraba el sueño.
Me levanté con sigilo, procurando no hacer el menor ruido para que mis retoños no me sintieran. El crujido de mis rodillas hizo juego con el crujir de los muelles del colchón… Era lo lógico. Buf. No pasa nada, siguen dormidos.
Voy a la cocina sin dar la luz, no sea que el click del interruptor detone la bomba… bebo agua a ciegas y me dirijo al salón. Y nada más abrir la puerta y entrar… CATACLÓN-CLÓN-CLÓN. De pronto me vi en el suelo en una postura extraña, con una pierna mirando pa´Cuenca y la otra pa´ Jélvez. Con el culo en pompa. Con un golpetazo en el hombro y la muñeca retorcida en mi ciego intento de no dejarme los dientes en el suelo, por eso de que el dentista cuesta una pasta. Y para rematar con una musiquita de fondo… “Dígame! Suena una llamada y digo: dígame…”. Me-cago-en-la-leche-que-mamó-el-demonio.
Ni que decir tiene que había tropezado con la mesa de actividades de mis hijos. Que literalmente me la comí, haciéndome jurar en hebreo por todo lo alto porque total, si con la escandalera que había montado no se habían despertado ya nada iba a hacerlo. 
La culpable
¿En serio cerré la puerta del salón con ese cacharro ahí en medio?? Really? Y eso no es lo peor. Lo peor es que ya con la luz encendida, me dirigí a la terraza a tomar el aire y pegué un patinazo con no sé qué mierda de juguete que pisé.
En vuestras casas no sé, pero en la mía se multiplican los juguetes e invaden el suelo. Por mucho que me agacho a recogerlos siempre me dejo alguno. Juguetes asesinos que son trampas mortales para las inocentes mamis. Palabrita.
Pero de esto he aprendido. La próxima vez que me levante doy hasta la luz del cuarto antes de poner un pie en el suelo.

18 Replies to “Juguetes asesinos”

  1. Jajaja lo sientoooo jajaja no puedo parar de reírme aunque maldita la gracia cuando pasa. Yo siempre me muevo a oscuras por la casa cuando los demás duermen y he pisado los malditos bloques de construcción mil veces, sobretodo los que son una pieza pequeña. Mira que recogemos antes de irnos a la cama pero creo que se multiplican por la noche en el pasillo de casa. También hay juguetes fantasma, aquellos que se activan y una no sabe muy bien por qué pero suenan en mitad de la noche, un día casi me da algo, luego descubrí que era el perro quien los daba con el hocico. Un abrazo!

  2. ¡hahaha! Es verdad que cuando te conviertes en mami te crees que tienes el superpoder de ver en la oscuridad, ¡cuando en realidad hay más trampas que nunca! Yo todavía no me he pegado ninguna leche pero hace días que temo el momento…
    Espero no te hicieras mucho daño 😉

    1. No tenemos el superpoder, no… pensaba que tras 11 años con gatos algo se me había pegado… y lo que me he pegado es más de una leche jajajaja. Daño me hice en la espinilla al pegarle la patada y en la muñeca retorcida, pero sufrió más mi ego jajajaja
      Besotes guapa!

  3. Ay que pobre! Yo duermo con una linterna debajo de la almohada, jajaja!
    A mi eso no me ha pasado, pero teníamos unos cubos que detectaban la presencia humana o felina y que todas las noches nos daban la serenata varias veces!

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