Doña Acelerada: como una moto voy…

No es ninguna novedad verme corriendo por todas partes, acelerada perdida y sin ver ni por dónde voy ni con quién me cruzo en el camino. Soy así. Tengo siempre mil cosas pendientes por hacer, poco tiempo y mucha prisa…
Si antes era despistada desde que soy madre lo he multiplicado por muchos números. Pero muchos muchos. Vamos, que no es nada raro en mí echar los calcetines sucios de mi marido en el cubo de basura y encima luego preguntarle por qué los ha tirado si estaban nuevos. O meter un pañal usado en la lavadora. O el paquete de pipas en la nevera… ¿Os hacéis una idea de cómo voy?

Pero últimamente esto se me está yendo de las manos. Tengo que asumirlo. Demasiadas tareas para que mi neurona pueda asimilarlas.
Hace unos días estaba preparando la cena y entre el vuelta y vuelta de los filetes en la sartén iba poniendo la mesa, sacando la vajilla limpia del lavavajillas y supongo que gritando a unos y otros que la cena estaba lista y que se fueran sentando a la mesa. No sé, ya no me acuerdo. De lo que sí me acuerdo es de estar sentada con los niños en la mesa y decir:
– Mierda, que me he dejado las servilletas
Y, mientras evaluaba si en mis carreras me había dejado algo más por poner en la mesa mi hijo me gritaba:
– Mamá “cacola”. Mamá “cacola”. MAMÁAAAAA “CACOLAAAAAAA”
– Voy, voy VOYYYYYYYYYYYY
Tan deprisa agarré la botella de “cacola” que sólo noté cómo se escurría de mi mano, oí un fuerte estruendo de platos y así como a cámara lenta empezaron a levitar aceitunas, rodajas de pepino y patatas fritas. No vi más. No vi más porque me tapé la cara con las manos. Tal cual. Y me eché a reír sin poder parar mientras me caían lagrimones por la cara de puro nervio. Cuando me quité las manos de la cara y vi el desastre… vamos, vamos…
– Costillo, échanos “cacola”, por favor…
– A tí tila. TILA!!!
El colmo fue el día 13. Aún tengo a pan y agua a la neurona por despistada, torpe e inútil. 
Costillo me dejó dormir un rato más porque siempre estoy cansadísima. Gracias Costillo. Me levanté, desayuné, me fumé un cigarro en la ventana de la cocina sentada en el taburete, y empecé a meter bulla para prepararnos e ir a comer a casa de los yayos. Eché un ojo al pc…
– Anda! Costillo, ¿Sabes que hoy se casa Pepita?
Mi marido me pone cara de alucine. No dijo ni pío. Joder qué raro está. 
– Uy, mañana es el cumple de tu madre, me ha puesto un mensaje tu hermana. ¡Pues menos mal que me lo ha dicho porque no me acordaba!
Más caras rarunas.
Al llegar a casa de los yayos, mientras esperábamos al ascensor me da un arranque de amor, de los pocos que me dan…
– Te quiero…
– No sé yo si me quieres…
– Uy! ¿Por qué dices eso???
– Ya te lo diré…
Continúa el día y yo con un mosqueo que para qué… Al final se nos hace tarde y decidimos cenar también en casa de los yayos. 
– Costillo, hazme un cigarrito.
– No, que no te lo mereces.
-¿Por????
– Porque llevo esperando 10 horas a que me felicites por nuestro aniversario
Si me llega a pegar un bofetón no me quedo tan parada. Juderrrrrrr. 
– Perdónperdónperdónperdón
¿Cómo se me puede olvidar nuestro aniversario? ¿Cómo puedo no saber en qué día vivo? Hay veces que no me acuerdo ni qué hemos comido a mediodía. Lo peor es que si no fuera como una moto por la vida hubiera visto el mensaje que me había dejado en la cocina cuando estuve fumando el cigarrito mañanero en la pizarra que hay justo enfrente del taburete donde me senté.

maternidad, despistes, confesiones, personal

Hago propósito de enmienda e intentaré llegar a lo que pueda llegar, a fijarme más en las cosas y a disfrutar más de lo que sí consigo hacer.

21 Replies to “Doña Acelerada: como una moto voy…”

  1. Te entiendooooooooo, yo antes tenía muy buena memoria y ahora hasta me preocupo de si me estaré volviendo loca. Hoy hasta se me ha olvidado la cita con el pediatra, pensaba que seguía siendo domingo y no lunes, y eso que he ido a comprar etc… Vamos tan de culo que no nos da tiempo ni a pensar en lo que hacemos, esperemos que luego cuando se hagan más mayores la cosa cambie. Besotes!

  2. Hay nena!! es verdad que queremos hacer veinte mil cosas a la vez y las hacemos tan automáticamente que no ponemos ni atención yo tengo muchas peleas en casa con el buenpadre por cosas que creo que ha echo él y resulta que he sido yo y no me acuerdo ni como ni cuando lo he echo o dicho!!! Yo también me he propuesto bajar el ritmo y aunque haga menos cosas hacerlas mejor porque ya empiezo a tener lapsus de memoria en el trabajo y eso me puede ocasionar problemas más serios. Espero que te haya perdonado costillo por tu enorme despiste de no haber visto lo que te preparó con tantan ilusión, vete pensando algo y para el año que viene le compensas a lo grande.
    Muchos besos

  3. Totalmente identificada, como loca voy! Lo pierdo todo, lo olvido todo, me desespero por todo… uf mejor dejo de pensarlo que me da algo, hoy sin ir más lejos, llevo al niño al colegio y cuando vuelvo a casa, el almuerzo en la cocina, ale vuélvete, menos mal que tengo el cole al salir del portal como aquel que dice si no… te perdonará, el mejor que nadie sabe lo que hay 😉

  4. A mi no me parece tan grave el despiste.. Será porque ando igual jaja! Hoy he llevado a la mayor al cole con una zapatilla y un zapato, y sólo me he dado cuenta porque llovía y a los pocos pasos ya he notado humedad en una pata 🙂

  5. Ay, que yo te comprendo perfectamente! últimamente soy todo despistes, creo que ya se me ha atrofiado la neurona…
    Y, al igual que mamá en Bulgaria, ya no recuerdo la de veces que he tenido que volver a casa por descubrirme en la calle y con las zapatillas puestas…
    Somos unos desastriños… pero nos tienen que querer así, yo por lo menos creo que ya no tengo remedio 🙂

  6. Pues yo al parecer me pierdo muchas de las conversaciones que tengo con mi marido, me habla, no me entero pero debo de estar en automático, le digo que sí a algo que realmente no quiero y luego llega mi cara de sorpresa y la suya por mi reacción. ¿Dónde están mis neuronas?.

  7. ¡Uff! ¡Uff! ¡Uff! Ahora ya sabes que yo soy más slow ¡hihi! Pero no digo nada pq esta vida está loca para todos y siempre nos tiene contra las cuerdas, sobre todo cuando hay hijos de por medio… Así que mejor perdonarse y aprender a disfrutar más del momento (eso es lo que me digo yo siempre) ¡Un beso!

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