50 cosas sobre mí

Estos días he leído muchas cosas sobre otras compis blogueras y me ha picado el gusanillo de contaros un poco sobre mí. No mucho… sólo 50 cosillas de nada… 😉
50 cosas sobre mi, confesiones, personal, batiburrillo

1. Nací en Sevilla, pero sólo viví allí hasta los 5 años. Tengo grandes y emotivos recuerdos de esa época.
2. Por el trabajo de mi padre he vivido en varias ciudades: Madrid, Segovia, Las Palmas y Zaragoza
3. Como cada vez que hacía amigos nos tocaba traslado me volví muy introvertida.
4. El último cambio fue horroroso y nunca me he hecho a esta ciudad.
5. Me fui de casa con 18 años porque no me entendía con mis padres.
6. Sigo sin entenderme con ellos. Será que usamos canales distintos…
7. En el mundo virtual me desenvuelvo mucho mejor que en la vida real.
8. Pero curiosamente casi siempre he trabajado de comercial.
9. Está feo que lo diga yo… pero soy una comercial realmente buena.
10. Pero estoy en paro desde hace casi un año porque no me dejaron conciliar.
11. La verdad es que no me pena porque estoy disfrutando de mis hijos a tope.
12. Nunca me han gustado los niños hasta que los he tenido yo.
13. Me encantan los animales, especialmente los gatos.
14. Mis mascotas siempre han tenido nombres de Disney: Lucifer, Bagheera, Cleo y Tambor.
15. Ahora sólo están Bagheera y Cleo.
16. Sin embargo, tengo bichofobia, no puedo con ningún insecto que vuele o salte. 
17. Me altero enseguida y chillo como una condenada cuando veo un bicho de éstos.
18. Pero si alguno se acerca a mis hijos… MA-TO. Uso el móvil como una espada y ataco hasta a las avispas!!!
19. Soy de naturaleza arisca y no me va nada el contacto humano. Algo así como una versión de Sheldon Cooper.
20. Tener dos hijos sobones que duermen dándome pellizquitos por donde pillan es una prueba de fuego.
21. Me pone especialmente nerviosa, y no para bien, que me toqueteen la cara interna de los brazos.
22. Siempre me ha encantado leer. Mucho. A todas horas.
23. Mi padre se cabreaba conmigo cuando me regalaban un libro de Barco de Vapor y a la hora ya me lo había leído.
24. De hecho, cogía el libro y lo abría por páginas al azar para hacerme preguntas y comprobar si era verdad.
25. Mi libro favorito es “Sinuhé el egipcio”. Desde los 12 años lo he leído una y otra vez.
26. Tanto, tanto, que el libro que tengo ahora es el tercero porque los otros acabaron destrozados.
27. Soy fan de Harry Potter y tengo todas las pelis y los libros.
28. Incluso en inglés porque no podía esperar a que los sacaran en castellano.
29. Mi sueño secreto es ser escritora.
30. Me encantan las películas de terror desde que era niña.
31. Especialmente las que tienen que ver con el mundo paranormal.
32. Recuerdo que cuando echaban “Noche de Lobos” me levantaba a hurtadillas para verlo.
33. Aunque ya no tengo tanta tolerancia a pasar miedo.
34. Siempre he sido Doña Complejos.
35. Desde que soy madre… bueno, siguen ahí pero ya no me condicionan tanto.
36. Ponerme en biquini en una piscina es la muerte en vida, pero como para bañarme con mis hijos es necesario me toca hacer de tripas corazón.
37. Eso sí, hasta el momento de entrar al agua no me despeloto por mucho calor que haga.
38. Y soy realmente calurosa, como si tuviera una menopausia permanente. Sudo a mares con un rayo de sol.
39. Odio las alturas. Subirme a una silla ya es toda una hazaña. No hablemos de asomarme a la terraza y mirar abajo…. JA!
40. Cuando vamos a un centro comercial, esas barandillas de cristal, esos niños en brazos por las escaleras mecánicas con el vacío al lado… son suficientes para que acabe mala.
41. Sin embargo no tengo problemas con montarme en un avión. Qué cosas…
42. Me encanta subirme a toboganes y columpios con mi hijo. Y a él más!
43. Siempre voy corriendo y estresada perdida. No me cunde nada el tiempo. ¿O será que pretendo hacer demasiado?
44. Por cierto, soy hipocondríaca. Cualquier dolor interno hace que me coma la cabeza hasta el infinito.
45. Mejor no hablemos de pisar un centro de salud o peor! un hospital! Veo virus y bacterias que me saludan y las más osadas hasta me guiñan el ojo.
46. Al final acabo yendo al médico cuando ya es una urgencia.
47. Tengo pocas virtudes. Realmente pocas.
48. Pero oye, una aprende a potenciar lo poco bueno que tiene.
49. Los que me conocen acaban apreciando mi forma particular de ser 😉
50. Joder si me ha costado escribir este post! ;P

Ropa para la vuelta al cole

La vuelta al cole se acerca y muchas mamás (y papás) andamos como locos comprando todo lo necesario para que a los peques no les falte de nada: material escolar, libros, ropa y mil cosas más según las necesidades de cada uno.
Cuando los peques llevan uniforme escolar no hay problema, no hay nada que pensar. Un quita y un pon y tira millas. Pero cuando no llevan uniforme… las opciones se disparan y a veces nos complicamos mucho la vida. Los peques y los más mayores van a la guarde o al cole y necesitan ROPA CÓMODA y de batalla. Lo siento pero no veo nada práctico los modelitos y perifollos para ir al cole.

Una idea muy práctica es crearles un uniforme con un pequeño fondo de armario y para eso, os cuento cómo lo he organizado yo. En pocos días he ido un par de veces de tiendas, intentando aprovechar las últimas rebajas para comprarles algún jersey, pantalón, camisetas… Ropa chula pero sencilla. 
En primer lugar, en H&M tienen una promoción muy maja: un pantalón y una camiseta o pantalón y body para los más peques por 9,99€. De momento he cogido dos conjuntos para el mayor y uno para la peque, pero quiero cogerle otro más al mayor porque me hacen un papelón a la hora de ir al cole. Hay varias opciones posibles de modelo de camiseta y color de pantalón, así que sólo hay que buscar los que más os gusten. Eso sí, la promoción sólo está disponible hasta el 10 de septiembre o agotar existencias. Y con mi hijo ya he tenido problemas con la talla de pantalón porque no quedaban en los colores que me gustaban.

H&M
Ahora que ya tenemos peques molones, toca comprar algún chándal. No en mi caso particular porque tiene tres del año pasado que le sirven perfectamente, pero para cuando se le queden pequeños las opciones que más me han gustado (por precio, claro está) son Boomerang de El Corte Inglés y Decathlón, pero más ésta última.
Hay chándals de algodón por 8,95€ y los de poliéster por 7,95€. Oye, que mientras no pidan marcas y empiece la lucha con los peques, esta ropa hace un papelón y está muy bien de precio y calidad.
Decathlón

Espero que os sirva de ayuda por si tenéis que comprarles ropita a vuestros hijos. ¿O ya lo tenéis todo para la vuelta al cole?

Colechando en la cama-patera

A la gente le hace mucha gracia que utilice el término “cama-patera”, pero es la única palabra que se me ocurrió hace ya años, mucho antes de estrenarme en la maternidad, para definir nuestra nocturna situación.
Y es que antes de ser madre biológica me dio por ser madre adoptiva de todo peludo viviente que en situación de indefensión se cruzara en mi camino. Y así nos encontramos con que en casa estábamos 2 gatos, un conejo enano, una perrita, mi marido y yo.

No todos colechábamos, es cierto. La perra nunca entra a los dormitorios porque soy muy escrupulosa y me da repelús que habiendo pisado calle, jugado y retozado en cesped y arena y un largo etc pueda tocar las sábanas. Pero los gatos, pues con eso de que no salían a calle, que estaban bien vacunaditos, desparasitados y con su fama de limpios…. y qué narices! por pesados! que no había forma humana de sacarlos de la cama, pues al final los aceptas sin pensarlo demasiado. Y el conejo…. qué cabroncete era… se encondía y cuando ya estábamos dormidos era entonces cuando zassss, arriba a dormir.
Cuando llegó mi primer hijo, seguíamos igual. Sólo que con uno más en una cama de 1,35. Cada vez más la cama-patera se hacía pequeña y teníamos menos espacio para descansar. Papá a la derecha, el bebé con una parcela en la zona centro de la cama que era envidiable, mamá haciendo equilibrios en el ala de izquierda, gato mayor a lo pies, gato pequeño entre las piernas de mamá y conejito donde le apetecía, unas veces en la almohada, otras encima de mi panza…
Cuando nos mudamos de piso, aprovechando que lo comprábamos casi todo nuevo, cogimos una cama de 1,50 (porque más grande nos iba a dar problemas de espacio) y así continuamos un tiempo. En pocos meses nos dejaron gato grande y conejito. No voy a hablar de la tristeza infinita por sus marchas, pero la situación en la cama-patera mejoró. Sólo que, como una llevaba bombo incorporado, decidió a los 15 meses de su retoño que lo desterraba al precioso dormitorio nuevo. Es que… esas patadas, puñetazos y pellizcos varios, uno por fuera y la otra desde dentro de mi cuerpecillo… me estaban dejando molida!
Y así aguantamos tres meses: él en su cama como un campeón casi toda la noche y sólo quedaba en la cama el gato-garrapata. Pero nació la pequeñaja y oootra vez la cama ocupada. Me quejo y no me quejo, que me encanta el colecho y no tener que pegarme con las puertas de casa por levantarme zombie perdida en mitad de la noche.
Pero llegó el día en que papi empezaba el turno de noche. Horror, muerte y destrucción. Eso de dormir a una en una cama, y luego al otro en otra, y mami desquiciada yendo de un cuarto a otro como una pelota en un partido de tenis… eso no es para mí. ¡Necesito dormir algo! Así que ya sabéis cuál fue la solución: todos a la cama-patera otra vez. Niño en el sitio de papi, bebé en el centro, mami en una estrecha franja de cama, y gato-garrapata pegado a mí.
Pero mi pequeña ratita prematura ha crecido, reclama más espacio para ella, el otro ocupa mucho, se mueve más… así que por norma general papi duerme con el mayor abriendo la cama-nido y yo me quedo en la cama-patera con la peque y el gato. 
La cosa es que papi va a turnos, así que desde hace un tiempo, cuando él va de noches o de mañanas trasladamos la cama-patera al cuarto de Adri. Abrimos el nido y juntamos las dos camas. ¡Y listo! Papi duerme solito en la cama de matrimonio y nosotros no nos despertamos cuando llega a casa o cuando le suena el despertador a las 4:30 de la mañana.
Llegará un día en que mi hijo nos eche de su cuarto y quiera dormir solo. Y tiempo después me pasará lo mismo con mi hija. Porque todo llega. Y cuando llegue ese día sólo me quedará mi gato-garrapata, siempre dispuesto al colecho y una buena tanda de achuchones.
¿Vosotros colecháis en modo extremo como nosotros? ¿También tenéis cama-patera?

Dos grandes usos del aceite de oliva en los peques: irritaciones y golpes

Jamás hubiera pensado antes de ser madre que hubiera que aliñar a los bebés en algunas ocasiones. Pero así es la cosa… Una descubre que algo que solemos tener a mano en casa, es el mejor remedio para aliviar algunas “dolencias” más que frecuentes que sufren nuestros peques.
Pensaba que el uso del aceite de oliva, como remedio casero estaba más que extendido, sin embargo, me he decidido a escribir este post por las caras de sorpresa y comentarios de algunas mamás cuando he comentado sus usos. Igual no está tan extendido… así que si sirve de ayuda ¡me alegraré infinito!

Uso discos de algodón porque no se deshilachan y así no dejan restos en la piel

En primer lugar, el aceite de oliva es mágico para las irritaciones del pañal de los peques. Desde recién nacidos se puede usar ya que es 100% natural y no va a producir ninguna alergia ni efecto secundario, tal y como puede pasar con alguna pomada.
Con mi hijo mayor, compré alguna crema por probar, pero la verdad es que como el aceite de oliva, nada de nada. Con mi hija fue otro cantar, ni me planteé el usar cremas. Al poco de nacer, prematura ella, se le puso la zona del pañal literalmente en carne viva. Daba miedo ver aquello. Así que en cada cambio de pañal le daba a toquecitos con un algodón empapado en aceite y en poco días la mejoría era más que evidente. Funciona mejor que las cremas porque crea una capa protectora a la vez que hidrata la piel, y no permite que el pañal roce o se quede pegado.
Este truco me lo dijeron tanto la pediatra de mis hijos como su enfermera de pediatría. No es algo que me saque de la manga así como así. Si alguna vez se irrita la zona del pañal de los peques, probadlo, que no perdéis nada. Es más, ahorraréis mucho dinerito en cremas que no sabéis si van a funcionar.
En segundo lugar, este truco es herencia de familia y os lo cuento con todo el amor del mundo, aunque de éste desconozco explicaciones. Simplemente… funciona. Sin más. Se trata del uso del aceite de oliva como remedio para golpes, contusiones, chichones y todos estos sustos que nos dan a veces los más peques de la casa.
La primera vez que usé el aceite de oliva para ésto fue cuando mi hijo mayor tenía 8 meses. Estábamos de vacaciones en el chalet de mis tíos y durante la primera noche que pasamos allí no me enteré de que mi hijo se había despertado aun durmiendo en la misma cama que él. El resultado fue que el peque se cayó de la cama de cabeza, y con la mala suerte de darse también el topetazo con la pata del somier. Me desperté al oír aquel gran “CLONC” y acto seguido los llantos de mi niño.
Era la primera vez que se daba semejante golpe. En segundos la zona de la sien y el pómulo se le empezó a hinchar y a poner como un tomate. Yo gritaba “¡hielo!¡hielooooooo! Pero mi tía llegó con un algodón con aceite. “Toma, que con esto no le saldrá chichón. La yaya siempre lo usaba”. Yo la miré alucinada. Pero si mi abuela lo usaba… eso tenía que funcionar. Mi abuela era muy sabia.
Un masajito con el algodón, sin apretar demasiado. Así de simple. Al rato le quedaba una leve marca. Ni rastro de esa inflamación escandalosa, ni de moratón ni nada. Flipante.
Como mi hijo es tan… así… este remedio lo he usado infinidad de veces. Y el resultado ha sido siempre el mismo. Aun cuando en el momento del golpe se vea un huevo del tamaño de una canica, con el aceite de oliva, al poco rato desaparece.
No os imagináis el dineral que se ahorra una en cremas, barritas para golpes y todas esas cosas. Y no hay que buscar una farmacia de guardia para encontrarlo, sólo tienes que abrir la despensa 😉
¿Conocíais estos remedios? ¿Usáis el aceite de oliva para algo más relacionado con los peques?