Buscando colegio

Hasta hace un par de semanas yo vivía feliz y despreocupada en cuanto a educación se refiere. Mi hijo va a la guarde, la pequeña conmigo en casa y septiembre y el comienzo del nuevo curso queda muy lejos. Menos mal que una tiene a la superamiga con un master en organización y me sacó el tema de coles mientras nuestros peques jugaban en la plaza. Cara de alucine se me quedó. ¿Un mes para mirar cole? ¿Y yo con estos pelos?
En cuanto llegué a casa y ya tuve a los niños dormidos me subió toda la fiebre escolar de golpe. ¿Qué colegios hay? Ah que esto va por zonas…. ¿y yo qué zona soy? Lo único que tenía claro es que a poder ser quería colegio concertado. Los privados quedaron descartados por lo obvio: pastizal que no tengo. Y los públicos, pues oye, a mi no me van, creo que el trato es distinto en un colegio concertado donde, por mi experiencia, siguen más al niño. Además, si miro a largo plazo, pues no me parece adecuado mandar a un niño a un instituto tan jovencito.
Vale, pues punto intermedio: buscamos un concertado. Me pongo a buscar todos los de mi zona. He de decir que yo vivo donde Cristo perdió la sandalia, kilómetro arriba o abajo, donde por no tener, no tenemos ni colegio, y que no tengo ni coche ni carné, así que dependo de un autobús que pasa cada media hora, y luego ya puedo coger el tranvía y que me acerque a la civilización. Entonces, lo más sensato es buscar un cole en la línea del tranvía.
Y ahora viene lo divertido: excursión a todos los que parece que me pueden encajar y reunir mucha información sobre método educativo, valores, idiomas, atención de los niñ@s, psicopedagogía, comida propia o catering…. y lo que más me pesa: cuánto me va a costar al mes. No puedo permitirme gastar cualquier cifra, y menos aún cuando en dos años ese gasto se va a multiplicar por dos. Obviamente tengo que darle la misma educación a ambos.
Lo que más busco es un colegio donde los niños se puedan desarrollar a su ritmo. No todos los niños son iguales, ni aprenden a la vez, ni le interesan las mismas cosas, y yo necesito la tranquilidad de que van a respetar sus tiempos. No que lo dejen a su “bola”, pero sí que haya un margen. 
Parecerá una soberana tontería, pero mi hijo aún no ha dejado los pañales con 28 meses y, aunque confío en que podremos dar el paso este verano, seguramente algún “accidente” habrá en el cole, así que pregunto sistemáticamente en cada cole al que voy que qué pasa en estos casos. En algunos llaman a los papás para que vayan a recogerlos y la verdad es que me mata. En otros no, te dicen que tranquila, que es un proceso normal y que la auxiliar asea al niñ@ y pone una muda limpia y aquí no ha pasado nada. Pues oye, es otra tranquilidad saber que no voy a tener que salir corriendo de casa o de un puesto de trabajo por una cosa así.
Educar en valores para mí es muy importante porque independientemente de que mis hijos sean en el futuro albañiles, peluqueros, vendedores o médicos quiero que ante todo sean personas. Que respeten a los demás y se hagan respetar, con educación, con empatía, con cariño, saber estar…. 
En cuestión de idiomas he visto grandes diferencias. Algunos tienen el inglés como optativa de pago, y en otros está integrado totalmente en algunas asignaturas como arte, plástica, etc. Bueno, pues cuanto más inglés aprenda pues mejor.
Otra cuestión que me pesa es que tenga un servicio de comedor de calidad. Lo siento pero catering no es calidad para mi gusto. Aunque tampoco que tengan cocina propia es sinónimo de que si lo sea. De momento lo que he podido ver en los comedores y cocinas agrada a la vista.
Con todo esto y alguna cosilla más estoy haciendo una lista por orden de interés para poder hacer la solicitud ya la semana próxima. ¿Y cómo hacer la lista? Pues en primer lugar pondré el colegio por el que más interés tenga, aunque tenga dudas de si vamos a entrar o no porque andamos justos de puntos. Oye, que a lo peor entro a sorteo y no tengo suerte, pero igual sí la hay y puedo meter al niño ahí. Y si quedo en lista de espera y luego no se llenan las plazas tengo una segunda opción de entrar. 
La segunda opción ya es más complicada, porque necesito poner un cole donde sepa “seguro” que va a entrar, porque si no, corremos el riesgo de que el niño acabe donde haya plazas. ¿Por qué? Porque si pongo en segunda opción otro cole donde se que habitualmente entran a sorteo por haber más solicitudes que plazas, me quedo fuera casi seguro. Y en la ronda de repesca en caso de que sobren plazas llamarán a los que pusieron ese cole en primera opción, así que me puedo ahorcar yo solita.
A partir de la tercera opción no voy a decir que me da igual, pero bueno, que si tengo suerte y entro en mi primera opción pues muy agradecida.
La verdad es que esto está siendo muy estresante y casi doy gracias de que acabe ya la semana que viene. Eso sí, hasta el día en que entregue mi solicitud en el cole elegido voy a ir de cráneo. Y seguiré sin respirar a gusto hasta que me digan dónde voy a tener que peregrinar día tras otro el próximo curso.

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