Las letras decoradas de Las Cositas de MJ

Para los que aún no conozcáis Las Cositas de MJ os puedo asegurar que es una página que merece ser visitada. Maria José no sólo es amiga mía, sino que es una artista con todas las letras y una bellísima persona, y eso lo transfiere a las cosas que diseña.
Tiene un repertorio muy amplio en cuanto a creaciones, desde bisutería (anillos, colgantes, pendientes….todo precioso) hasta cosas para los peques, tanto para regalos (detalles de bautizo o comunión) como para decoración. Y yo me voy a centrar en los peques, que para eso son mi mundo y el centro de este pequeño espacio en el que escribo.
Lo que pueda decir con palabras no está a la altura de las imágenes, como podéis ver. Las letras decoradas, para la habitación de los peques, por ejemplo, no sólo son ideales para comprarlas porque sí, sino que si hay que hacer algún regalo quedas de cine. Simplemente encantan y se pueden personalizar al gusto de cada uno. Para niño, para niña, más clásico, más moderno… como queráis. Ella tiene unas manos mágicas y os encantará el resultado. Y lo mismo con los marcos de fotos, son increíblemente bonitos. 
¿Y sabéis una cosa? Ahora mismo tiene un pedazo de sorteo con dos premios por haber llegado a los 500 fans: una letra decorada y un conjunto de colgante y anillo!!!! ¿A qué esperas para apuntarte??? Podéis hacerlo aquí. Yo ya lo he hecho XDD

Decoración con vinilos infantiles

Cuando alguien viene a mi casa normalmente me pregunta por los vinilos de las habitaciones de mis hijos, especialmente por este que hay en la habitación de la nena, y es que queda muy muy bonito en la pared.

Antes de mudarme al que hoy es mi piso, estuve buscando mil ideas para decorar la habitación de los peques y había cosas realmente preciosas, pero yo buscaba algo más económico de lo que en general encontraba en mis búsquedas. Hasta que un día me topé con la página de Milanoo. Es una web donde hay desde ropa hasta decoración de hogar y la verdad es que bastante bien de precio. Me daba un poco de apuro porque es una empresa ubicada en China, y me daba pánico que hubiera que pagar tasas de aduana, que no suelen ser baratas. Pero bueno, como había varias cosas que me gustaban mucho, al final hice el pedido: tres vinilos para los peques y varios lienzos para la casa. El envío llegó muy rápido, en pocos días y la verdad es que quedé encantada con la calidad de los productos para el precio que tenían. Si entráis a curiosear ya veréis que es todo bastante asequible. 
Lo que más me gusta de los vinilos es que dan mucho juego en la habitación de los niños, puedes adecuarlos al espacio que tengas, repartirlos a tu gusto, montarlos de una manera o de otra, vamos, que dan mucho juego. Y además los peques pueden ayudar a pegarlos y colocarlos, haciéndoles partícipes de la decoración de su cuarto, que al fin y al cabo, para ellos es.

La Madricienta

Pues sí, a veces me siento como Madricienta. Una mezcla de mamá a tiempo completo y servicio doméstico 24 horas. Dónde dejé a mi yo mujer es algo que desconozco en estos momentos y estoy tan sobrepasada que ni siquiera se si tengo ganas de buscarlo.
Desde que me “invitaron” a abandonar mi puesto de trabajo después de nacer mi segunda hija, y ya hace 9 meses de ello, no conozco otra vida que no sea la de Madricienta. Vivo en una rutina sistemática de “levántate, atiende a uno, atiende a otra, empaqueta al uno con destino guardería, intenta hacer algo en casa, haz comidas, prepara actividades para goce del peque, duchas, cenas y a dormir (o se intenta)”. Y vaya manera de correr el reloj y el calendario, porque pasan las horas y los días y ni me entero. Oye, quieras que no, si tienes un curro, ya tienes que salir de casa, desconectas de niños y a la vuelta los coges con más ganas. Pero esto no es así, a mi no me dejaron conciliar….
Madricienta porque todo gira alrededor de mis hijos. Como está mandado, que para eso son míos. Pero es que llega un momento que tanto tanto casi ahoga… Que un kit kat para mí sola sería como tocar el cielo. Y te levantas un día y gritas y vuelves a gritar porque te sientes frustrada y agobiada. Porque te pasas el día con los niños colgados del cuello y una no tiene tiempo para depilarse las cejas o el bigotillo, ya no hablemos de otros asuntos. Como cuando Cenicienta quería hacerse su vestido para el baile y las hermanastras malvadas le mandaban tareas y tareas. Pues así. Cambia pañales, limpia mocos, comidas, juegos…. pero todo para los demás, que para una misma no hay tiempo.
Y por otro lado esas tareas infinitas y que a cada paso parece multiplicarse. Limpias un cuarto, sales, y a lo que vuelves a entrar dices qué coño ha pasado aquí??? Nunca he sido una maniática de la limpieza, de verdad que no. Pero me da vergüenza que venga alguien a mi casa. Que descubro marcas de dedos pringosos y chocolateados por doquier. Que me puedo pegar una pechá de limpiar y que parezca que no he hecho ni el huevo. Juguetes por medio, ropa que se reproduce, migas de pan y galleta…. No me cunde.
Pero es que encima “es mi obligación”, porque claro, como una ya no es una mujer de provecho fuera de casa, pues tiene que hacer jornada perpetua en casa para compensar. Y aún así ni pagado ni agradecido porque es mi obligación. Y cuando mi mente se revela por el cansancio y por esta cantidad de malos tratos, me encuentro con que no me comprenden. Claro, es que el príncipe azul trabaja fuera de casa y está cansado al llegar, no se le puede pedir más. Que lo haga Madricienta que para eso “no hace nada”.
No sé si existen las Hadas Madrinas y si en caso de existir yo merezco una, pero de verdad que me encantaría esa varita mágica con la que tener mi casa como los chorros, comidas preparadas y que me cambiara el chándal por un look glamuroso. Y si ya me hace de canguro un par de horas… vamos, eso ya sería la leche.

Decorando la casa. Otro cuadro de mi peque

Hace días que volvimos a pintar un cuadro con los dedos, que es una actividad que nos encanta a mi peque y a mi. Es sucio, divertido y siempre sale algo único y especial, y mi hijo se siente muy orgulloso de sus obras.
 La lámina llevaba días en el salón esperando a que tuviéramos ocasión de ir a algún centro comercial para poder comprar el marco, pero lo íbamos dejando por falta de tiempo. Pero este domingo mi hijo nos metió prisa. Mucha prisa. De pronto dijo: 
– “El ……..  ahí”
– ¿El qué dices cariño?
– “El cuadro ahíi” -lo dijo señalando un espacio de pared vacío del salón.
– ¿Quieres que colguemos tu cuadro allí?
– Siiiiiii. Mamáaa ahíiii
Nos sorprendió tanto que quisiera que lo colocáramos en un sitio en concreto que ayer fuimos a comprar el marco y hoy ya lo tenemos colgado. A mí me hace especial ilusión ver que mi hijo se siente orgulloso de lo que hace y de que se haga valer. Y desde luego a mi me cuesta bien poco ayudarle con su autoestima, además de que me encanta decorar la casa con sus obras. 

La manía de mi bebé para dormir

Tocando a su hermana para dormir. 
Por donde empezar esto…. Tengo un “problema” con mi hijo mayor, y es que es un sobón con todas las letras. Su necesidad de contacto físico va mucho mas allá de lo que hubiera podido imaginar y de lo que en situaciones normales podría aguantar. Y esta circunstancia se multiplica hasta el infinito a la hora de ir a dormir.
Desde que nació fue evidente que era un bebé de alta demanda. Estaba comido, aseado, sin gases… Pero era echarlo en la cama y cuando te disponías a salir del cuarto, en el momento en que la distancia era la suficiente para que no me olíera, lloraba a pleno pulmón. Marcha atrás, que no me voy.
Así me pasaba las mañanas enteras: teta, pañal, cama dos pasos fuera del cuarto y vuelta a empezar. Eso si, tumbadita con el aguantaba el par de horas sin despertar, pero claro, una quiere hacer un pis, desayunar, poner alguna lavadora y esas cosas…. Pues no, si no hay contacto no hay siesta.
Pasaban los meses y lógicamente su coordinación a la hora de mover los bracitos iba mejorando. Y ya no era suficiente el “arrejuntarse”. Que va. Tenia que tocar, pellizcar, acariciar piel. Da igual que lleves un traje espacial, que él encuentra la manera de abrirse paso y llegar a tocar piel. Y no es te toco y me quedo frito al momento, para nada. Es un “te voy a dejar la piel en carne viva mami” y os aseguro que esto es verídico.
Reconozco que nunca he sido amiga del contacto gratuito, de hecho, me repele esta gente que habla contigo y la vez te toca. No puedo. Es una invasión de mi espacio vital que no soy capaz de asumir. Pero bueno, cuando eres madre cambias muchos chips y circuitos mentales, y lo mas normal del mundo es que tu bebe necesito contacto físico y es un sentimiento recíproco. Todas adoramos las sesiones de mimitos y arrumacos. Pero yo tengo un límite. Y es que mi hijo no me pone la mano encima y con eso se queda tranquilo, no. Es que mi hijo juega al rasca y gana en mi piel. Que hace herida. Que si te encuentra un lunar en su búsqueda te lo quita sin anestesia. Te exfolia de forma mas eficaz que una lija. Es una decapadora humana.
Lo puedes aguantar unos minutos. Pero cuando la cosa se alarga aborreces el contacto humano y entiendes a Sheldon Cooper. Que me dan ganas de salir corriendo y esconderme. En esos momentos se me desmorona la crianza con apego, el colecho y mi valía como madre.
Ojo, no protestes y le quites la mano. Que se espabilará y volveremos a partir de cero. Pero yo protesto y bufo. No puedo evitarlo. Y cuanto mas nerviosa me pongo mas tarda en dormirse. Algún@s dirán pues ponle un muñeco al lado! Jeje… el niño no es tonto ni dormido. Como diría él: “NO VALE”. Lo único que me consuela es que sé de otras mamas con el mismo problema, aunque alguna con mas suerte solo tiene que aguantar que le toquen el pelo o les metan las manitas en la boca.
Y tu bebe tiene alguna manía para dormirse?

Trastadas en casa

Cuántas cosas chulas tiene mamá en el bolso!
Hace unos días leí el post Bebés: ¿vándalos o nativos tecnológicos? de Madres Cabreadas y me reí muchísimo con las pifias tecnológicas que nos hacen los peques. Y como es normal, lo he sufrido en mis carnes, o mejor dicho, en las de mis aparetejos electrónicos. Pero para mi las mejores trastadas son las domésticas. O las peores, según se mire.
Para los peques cualquier objeto y circunstancia es bueno para jugar y experimentar. Seguro que todos hemos vivido ese momento de “huy que silencio… qué estará haciendo?” Y vuelas por el pasillo rezando “que no me la haya liado muy gorda y que no sea grave”. Y es que, angelitos, ellos no ven peligro en nada.
Recuerdo un día que estando limpiando el baño de casa sonó el teléfono, así que, tonta de mi, me quité los guantes y fui a atender la llamada. Y al par de minutos… horror!!!!! Mi hijo había convertido el tubo de discos activos del pato wc en un calippo. Venga a lavarle la boca, venga agua!! Que aliento mas fresco tuvo un buen rato… Y es que, pensándolo bien, no hay nada más atractivo que un producto de limpieza. Tienen unos colores preciosos y llamativos.
No se el porqué pero mi hijo tiene fijación por el baño, porque casi todas las que me lía son allí. En otra ocasión de momento de paz el resultado fue abrirme una caja de tampax y abrirlos todos. Uno por uno y separando el aplicador del algodón. Y es que claro, mi hijo, que tiene un don, me estaba avisando de que ya no los iba a necesitar en una larga temporada. Al par de días supe que volvía a estar embarazada.
Hablamos de cosméticos y potingues??? Cuanto mas caro es el producto que tengas mas atractivo será para los pequeños de la casa. Es una regla proporcional. Mis pobres gloss de chanel han servido para pintarse la cara, los ojos, hacerse mechas, dibujar paredes… Claro, con el precio que llevan ya pueden ser multiusos!

Ven gatito a beber… agua?
Qué poco duró el móvil nuevo de papá
El vaciado sistemático de armarios, despensas y cajones es mi pan de cada día desde que sabe andar. Ya ni me inmuto. Lo recojo cuando puedo y listo. Y el pienso de la mascota en el cuenco del agua, y las paredes pintadas, móviles que no hay forma de encontrar y cuando desesperada llamas desde el fijo, suena dentro del cubo de la basura. Rollos de papel higiénico enteritos en el wc, cosas que ya nunca vuelven a aparecer…. Oye, que lo dejo. Que mi lista es interminable. Y a ti qué rastros te ha hecho por casa?