Detalles de bautizo caseros

El domingo pasado bautizamos a la peque y, quieras o no, es un gasto extra en la economía familiar: iglesia, ropa, convite, detalles…. y todo lo que se quiera una gastar, claro está.
Como no estamos en el mejor momento, decidí hacer yo los detalles del bautizo y ahorrarme ese dinero, sólo hay que comprar el material (que es muy baratín) y ponerse manos a la obra. En mi caso, elegí hacer unas piruletas de goma eva y ponerles un imán por detrás para ponerlos en la nevera. A mi particularmente el mundo figuritas no me va, porque acaba escondido en un cajón y con el tiempo en la basura. Pero creo que todos tenemos puesto algún imán en el frigo.
En internet tenéis montones de tutoriales para hacer las piruletas y los lacitos que las decoran. Sólo hay que cortar tiras de goma eva y enrollarlas, ponerles el palito, el lazo y el imán. Los dos primeros me costó hacerlos una hora, pero según vas haciendo ¡coges ritmo de fábrica! ¡Y este es el resultado
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Los invitados quedaron encantados con el detallito e impresionados por ser caseros y ser tan vistosos. Ahora me toca hacer algunas piruletas más porque claro…ya me han dicho que seguro que Fulanita y Menganita querrán uno con lo chulos que son… Si os animáis a hacerlas ya me diréis qué exito han tenido.

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Amamantar sorprende

No creo ser la única que opine que amamantar sorprende, si no, la gente no se quedaría mirando y pasaríamos desapercibidas.
Hace unos días estaba en un bar con mi hermano y mientras charlábamos acomodé a mi hija para que pudiera lactar. Para mi es algo tan normal que no le doy la más mínima importancia. Cuando ya nos íbamos me paró una señora. Era mayor pero tampoco demasiado. Lo que me sorprendió fue que dijo: “Perdona que te moleste, sólo quería darte la enhorabuena por darle el pecho a tu niña”. 
¿Tanto nos hemos acostumbrado a ver biberones que lo fuera de lo corriente es el pecho? Me agradó mucho que me diera la enhorabuena pero a la vez me hizo pensar en este tema. Si fuera normal ver a una mamá en cualquier lugar amamantando nadie diría nada, ni a favor ni en contra. De todas formas, no es la primera vez que se me acerca alguien mayor y me dice que qué bien come, o qué a gusto está. Claro, es que esas personas si han vivido la lactancia como algo normal.
Pero después de muchos años y a fuerza de anuncios que exaltaban las virtudes del sucedáneo de bote la cultura de la teta se ha perdido. Algunas mamás cuando dan el pecho en público soportan miradas e incluso comentarios despectivos, y todo es porque la incultura del biberón nos ha hecho mucho daño. Alguna vez, mientras doy el pecho en público, me pongo a observar a las personas que pasan a mi alrededor, y es cierto que son muchos los que miran. Algunas caras de sorpresa que se convierten en una sonrisa y otras de desconcierto que se transforman en un ceño arrugado. A mi me da igual, la verdad, pero me resulta curioso.
Yo por mi parte tengo toda la intención de amamantar a mi hija en cualquier parte, igual que hice con mi hijo. A ver si a fuerza de ver lo mismo una y otra vez conseguimos que amamantar vuelva a ser normal y natural.

El pecho: el cordón umbilical tras el nacimiento

Durante nueve meses tenemos en nuestro vientre a nuestro bebé. Lo porteamos con orgullo, le damos cobijo, calor, alimento y amor. No hay necesidad de cortar este vínculo tras el nacimiento, a mi modo de ver, claro está.
Es de sobras sabido que el ser humano es de los mamíferos más indefensos al nacer, y por eso es necesario continuar con una gestación diferente tras el alumbramiento. Mientras ha estado dentro del vientre materno el cordón umbilical ha unido a la mamá y al bebé y ha recibido todo lo necesario durante nueve meses, pero necesita más ayuda para continuar su crecimiento y desarrollo ya que nace inmaduro e indefenso. Yo creo que el pecho es la continuación perfecta de ese cordón según mi entender.
Cuando se coge a un bebé para amamantarlo vuelves a crear esa burbuja que le hacía sentirse tan bien mientras estaba dentro de ti, lo abrazas y lo envuelves y volvéis a ser una única persona, pero esta vez el nexo es el pecho. El bebé se siente protegido, acunado, recibe el calor que emana del cuerpo de mamá, todo el amor del mundo y su alimento necesario, que por cierto es el mejor que puede existir. El bebé se sigue desarrollando en la nueva burbuja, que son los brazos y el pecho de mami, y que durante muchos meses más seguirá necesitando.
Está claro que el pecho no es sólo alimento. Para mi es una experiencia inigualable. Me encanta ese hechizo mágico que se crea y que hace que sólo existamos los dos y que el resto del mundo se difumine. El poder mirarle a los ojos y saber que sigue siendo una parte de mi, y que nos necesitamos mutuamente.

El destete que me marcó

Aunque para mí es duro hablar de esto, me gustaría dejar reflejados mis sentimientos y así liberar parte de mi carga. Cuando mi hijo vino al mundo tuve claro que le daría pecho hasta que él quisiera, y no quitárselo de la noche a la mañana por un cúmulo de circunstancias.
Adri sólo tenía 9 meses cuando supe que estaba embarazada de nuevo. Al pedir cita con mi gine le comenté a la enfermera el tema del pecho y me dijo que recomendaban dejarlo para evitar complicaciones. “Vale, vale”, dije yo con la boca pequeña. En ese momento tenía claro que quería lactancia en tandem. Pero no siempre salen las cosas como queremos, ¿verdad? Hoy hace un año que empecé a manchar y me fui a urgencias. Venían gemelos y había perdido a uno de ellos. Ni por asomo hubiera podido imaginarme algo así. Estaba en shock. Al salir de urgencias llamé a mi gine (en el que tengo ciega fe) y me pidió que fuera a verle y así me mandaba reposo. Cuando llegué a consulta me pidió por favor que dejara de amamantar a Adrián, que había estudios recientes que indicaban que las contracciones producidas en el útero por la lactancia aumentaban el riesgo de aborto espontáneo.
Y así me fui a mi casa, con una oleada de pensamientos contradictorios y sentimientos de culpa que un año después me siguen persiguiendo. ¿Había perdido a mi bebé por no haber hecho caso a la enfermera? ¿Hubiera pasado lo mismo si hubiera destetado a Adrián? ¿Le quito el pecho a mi hijo de golpe? ¿O no se lo quito? 
Súmale al cómo te sientes tú el cómo te hacen sentir los demás. Cuando conté a la familia que me había vuelto a quedar embarazada todo eran reproches: ¿tan pronto?, pobrecito el niño, que lo vas a hacer mayor de golpe, que era el rey y ya no lo va a ser….. Ahora cuéntales que era un embarazo gemelar y que has perdido uno: que qué ibas a hacer con tres bebés, que te hubiera vuelto loca, que más vale así….
Pues no sé si me hubiera vuelto más loca o menos. Lo que sé es que el duelo me lo tuve que tragar ante tal falta de empatía y lo que sé es que cuando me acosté con mi hijo aquella noche fuí incapaz de negarle su teta. Ni a la siguiente. Ni a la otra. Al cuarto día empecé a sangrar otra vez y con el miedo bien arraigado y temiendo perder al bebé que aún me quedaba dentro esa noche me fuí con mi hijo a la cama bien tapada para que no se pudiera quedar dormido a mi pecho como había hecho hasta entonces. Sólo 11 meses de lactancia. Se habían venido abajo mis castillos en el aire. Espero que algún día mi niño comprenda por qué le quité aquello que tanto le gustaba y me perdone.
Erika acaba de cumplir 5 meses. Ya no me planteo un tiempo determinado con nuestra lactancia. Durará lo que tenga que durar.

Las mentiras de Novalac

Hoy ha llegado a nuestras pantallas una imagen de una revista que al parecer puede encontrarse en los centros de salud. Y como yo voy a un centro de salud a que me digan verdades sobre mi salud me tiro de los pelos al ver tanta mentira junta.
 Me parece inaudito que un centro de salud pueda distribuir semejante revista en vista de lo que se lee aquí. Un artículo que nos viene a decir “oye, tú no te compliques, que amamantar a un bebé es muy complicado, dale sucedáneo de bote que es mejor y más sano”.
Pero con lo que me sangran los ojos es cuando dice: “no solo se ha modificado la composición de las fórmulas artificiales para hacerlas más similares a la leche materna, sino que se les han añadido vitaminas y nutrientes que los bebés amamantados solo pueden obtener mediante complementos”. ¡Toma castaña! Perdona, pero la leche materna es exclusiva y única para cada bebé o niño. Es un fluido vivo que aporta exactamente lo que cada uno necesita. Y no sólo es el mejor alimento adaptado a cada personita, sino que encima es una vacuna continua que les protege de infinidad de enfermedades. ¿Vendéis una leche mágica que haga lo mismo?
“Puedes escoger el método que te resulte más cómodo y flexible”. ¡Pues no faltaba más que eso, que no pudiera elegir. Sin embargo, por mucha paciencia y dedicación que según ustedes se necesita para amamantar a un bebé, a mi eso de levantarme por la noche para buscar el número en el biberón, llenarlo hasta ahí de agua, entibiarlo en el microondas, abrir la caja de polvos, rebuscar la cuchara medidora, contar las cucharadas (estando medio dormida), agitar y atinar en la boca de mi retoño… bufffffffff. Que pereza. ¿Saben que hago yo? Sin moverme de la cama y casi sin abrir el ojo le doy el pecho a mi hija. Ni tengo que medir cantidades ni tengo que calentar ni mover nada. Cosas de la vida, oigan. Resulta que la leche materna tiene la toma exacta que requiere el niño y sale a una temperatura ideal. Y para rematar, no tengo que lavar luego los biberones.
Podéis intentar mejorar lo que queráis esos sucedáneos de bote pero seguirán estando a años luz de la calidad de la leche materna. Y debéis seguir mejorándola para aquellas que opten por esta opción, porque es algo a lo que las madres tienen derecho, a tener una opción. Pero no la comparen porque no hay color. Todas las evidencias científicas así lo indican y por eso la Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y prologarla con alimentación complementaria hasta los 2 años por lo menos.
Por otro lado, lo de “paciencia y dedicación”… en fin. No voy a repetirme, pero es evidente que el jaleo de los biberones si que requiere paciencia y dedicación.
Así que señores, no cuenten mentiras de la leche materna, no ensalcen unas virtudes de los sucedáeos que no existen y, en definitiva, no confundan a las madres publicando semejantes sandeces.

¿Caes en la tentación de La Cajita de Pandora?

La Cajita de Pandora es un lugar de artesanía donde podrás elegir desde complementos para tí hasta cositas para los peques. Y es la sección de los peques la que a mi me interesa y me enamora. Muchas veces vemos a otros nenes y nenas con la misma ropa que llevan nuestros hijos y tampoco hace mucha gracia. ¿Hay algo mejor que un artículo personalizado?
 
Podemos encontrar arrullos, capas de baño, patucos, ropita, complementos, cojines de lactancia…. ufff muchas cosas preciosas. Y encima, hablando con su propietaria, seguro que te hace lo que quieras y cómo quieras. 
A mi me han vuelto loquita tres de sus secciones en concreto: los cojines de lactancia, los patucos y los complementos para el pelo. 
Los cojines de lactancia. Una chulada verdadera. No sólo son útiles como muchas sabemos para que no se nos duerma el brazo mientras damos el pecho, sino que van con una funda a juego con una sujeción y así puedes dejar al bebé en un comodísimo cojín. Elige la tela que quieras y verás con qué arte te la confecciona. Otro dato importantísimo: sólo cuesta 45€ el cojín con la funda. Más barato que muchos cojines que hay en el mercado y que son sólo eso, el cojín y punto. Y encima nada del otro mundo en diseño. Este lo tiene todo. Está genial de precio, podemos elegir el diseño y nos lo confecciona por encargo y encima son dos artículos en uno: cojín de lactancia y hamaquita para nuestro bebé.
Patucos. Reconozco que van muy bien para los peques, que visten mucho y todo eso, y además, no soy partidaria de zapatitos hasta que no empizan a andar porque no le veo ningún sentido. Pero la verdad es que sólo tengo un par de patucos porque los que venden en cualquier tienda son demasiado moñas para mi. Pero estos no. Son originales a más no poder, me imagino a mi niña calzando unas botitas de La Cajita de Pandora y se me dibuja una sonrisa. Desde patuquitos como zapatos hasta deportivas!!! Una chulada, de verdad. Y también superbien de precio, entre 4€ y 8€. Los que compré yo fueron muucho más caros y ni de lejos tan bonitos.
Complementos para el pelo. Qué decir…. diademas, horquillas, pasadores…. No sólo para diario, sino que si necesitas algo para una ocasión especial como una boda o un bautizo te van a hacer algo realmente bonito.
A mi me ha enamorado esta artesana que, como vais a ver en las fotos que os pongo, puede ayudarnos a conseguir artículos especialmente diseñados para nosotras y nuestros bebés (o no tan bebés) con una calidad y un acabado espectacular. ¿Os animáis a que hacerle un pedido? Sólo tienes que vistar su página de facebook y estará encantada de atenderte.

https://www.facebook.com/lacajitadepandora?fref=ts